El trabajo artístico recreó escenas históricas de los enfrentamientos ocurridos en Maipú, y en el país, hace 200 años. Tanto el diseño, la paleta de colores e intención de la creación artística contaron con la colaboración del historiador Claudio Tapia Figueroa.

Nueve artistas del arte muralista/ grafiti se dieron cita durante tres días para realizar la obra que se ubica en el muro de contención del cerro Primo de Rivera, ubicado en la comuna de Maipú, lugar donde pintaron una cronología sobre los hechos históricos que tuvieron lugar en dicho lugar y relacionados directamente con el proceso de Independencia de Chile.

Esta iniciativa, impulsada por el Centro Cultural De Mentes (CCDM) y financiada por la Ilustre Municipalidad de Maipú, corresponde a la primera etapa del proyecto: “200 años 200 murales”, el cual busca crear un museo al aire libre en la comuna. Este primer hito se funda en la creación de un mural con una temática histórica que mezcla una mirada fresca, joven e integradora de lo que fue uno de los momentos más importantes en la historia del país: la Batalla de Maipú.

Así, esta obra artística al aire libre busca fomentar el interés de los residentes y transeúntes que circulen por calle Anunciación en relación a la historia de nuestro país y la conmemoración de su bicentenario, plasmando una secuencia de imágenes que recrean parte del conflicto bélico que se libró para lograr que Chile fuera una República independiente, en un muro de una extensión de 280 m2.

David Calderón, director de CCDM, cuenta que “la idea fue motivar a que jóvenes artistas pudiesen desarrollar una nueva propuesta plástica desde el arte urbano. Este proyecto se llama Implementación de Murales Históricos y el trabajo en el cerro Primo de Rivera vino a materializarse después de nueve años de gestión ante distintas instancias, hasta que la actual administración municipal apostó por esta propuesta e hizo posible su materialización”.

El Mural

El trabajo artístico recreó escenas históricas de los enfrentamientos ocurridos en Maipú, y en el país, hace 200 años. Tanto el diseño, la paleta de colores e intención de la creación artística contaron con la colaboración del historiador Claudio Tapia Figueroa, académico de la Universidad Federico Santa María de Valparaíso, Doctor en Estudios Americanos de la Universidad de Santiago (USACH) y Magíster en Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.

Tapia describe la obra de la siguiente manera: “Los extremos del mural representan visiones opuestas del proceso vivido hacia 1818 en los llanos de Maipú, hace casi ya dos siglos. En un extremo los símbolos de España, y la representación del poder de la corona, incluso por encima de la cruz. Del otro lado, el vuelo del cóndor, que posteriormente se transformará en parte del escudo nacional, que representan los deseos de libertad de los criollos. En una segunda imagen, el ejército realista, responsable último de llevar a cabo la tarea de imponer la voluntad del monarca a los patriotas”.

“Del otro lado, la besa del ejército patriota, desde la noción del pueblo originario, transformado en campesino, que abandona los campos para luchar, al igual que el mulato y el esclavo que es liberado a cambio de luchar por su libertad en los campos de batalla. Se destaca además, a los primeros líderes del movimiento de emancipación, José Miguel Carrera y Manuel Rodríguez”, agrega el experto para precisar que en la imagen central se refleja el clímax de la batalla, la derrota de los realistas y el abrazo entre O’Higgins y San Martín”

Artistas participantes

Jorge Peña y Lillo, Licenciado en Artes Visuales de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, estuvo a cargo del desarrollo artístico y del grupo de jóvenes que realizó el mural, integrado además por Apest, Cochayullo, Sebad, Zalazar, Rnsto, Sebastián Vicencio y Andrés Saldivia.

El jefe de la obra destacó el trabajo con el apoyo de un historiador. “Es otra cosa para nosotros, porque se tiene que tener una responsabilidad con la historia, con los registros, tratar de ser lo más exacto posible en todos los detalles, que son los que marcan la gran diferencia. Que no sea algo tan referencial, como muchas veces se hace, al tratar de representar actos históricos, sino que tratando de hacerlo más puntualmente”.

Y respecto al equipo, dice que “pocas veces se ve un grupo tan distinto trabajando, aparte que no tenemos la costumbre de trabajar en conjunto, pero ya nos conocíamos, y eso lo hace más fácil. Nos hemos adaptado. Eso es lo rico de pintar en conjunto. En lo personal, me encanta trabajar, pintar, donde sea, y mejor en lugar específico. Acá se libraron algunas de las batallas que estamos retratando, entonces eso ya lo carga de un sentido emocional bien interesante. El hecho de retratar algo que pasó hace mucho tiempo y que tenga que ver con el Chile que es ahora, también”.

Detalles del proyecto

El lugar de la intervención fue en el sector del Paradero 15 de Pajaritos, altura Nº 3480, en el muro de contención de la ladera del Cerro Primo de Rivera, el cual se extiende entre la altura del Nº 031 al Nº 039 de la calle Anunciación.

Se trata de una zona recreacional que concentra una gran afluencia de público, sobre todo los fines de semana.

Se trabajó tres días completos y se usó gran cantidad de materiales, entre ellos:
• 1200 latas de spray, entre ellas 600 en distintas tonalidades y 600 de barniz protector.
• 20 tinajas de pintura látex
• 400 caps
• 90 rodillos
• 30 brochas

Fuente: Centro Cultural De Mentes